Tristis est anima mea
Fecha: 23 de marzo 2026, 20:30h
Lugar: Parroquia de los Santos Mártires, C/Medellín 1, Talavera de la Reina, Toledo.
Fecha: 23 de marzo 2026, 20:30h
Lugar: Parroquia de los Santos Mártires, C/Medellín 1, Talavera de la Reina, Toledo.
Tomás Luis de Victoria (1548-1611)
Responsorios de Viernes Santo
Henry Purcell (1659-1695)
Música para el funeral de la reina Mary
Johann Christoph Bach (1642-1703)
Fürchte dich nicht
Johann Kuhnau (1660- 1722)
Tristis est anima mea
Jan Dismas Zelenka (1679-1723)
Sepulto Domino
Johann Sebastian Bach (1685- 1750)
Ich lasse dich nicht
Rodrigo Guerrero (1974- )
In paradisum
Knut Nystedt (1915- 2014)
Immortal Bach
Boheme Brass
Marija Pendeva, organo
Sariah White, viola da gamba
Rodrigo Guerrero, director
El presente concierto centra su mirada en torno a los 150 años (de 1600 a 1750) que, para los historiadores de la música, enmarcan el periodo barroco. Para ello nos acercaremos a los compositores considerados tradicionalmente como los más importantes de su país. La obra del español Tomás Luis de Victoria está impregnada en muchos momentos de una carga emocional que, sin dejar de constituir un ejemplo brillante de Renacimiento maduro, anticipa los hallazgos de la expresividad barroca. Sus responsorios de Semana Santa constituyen un monumento de la polifonía renacentista. La figura de Henry Purcell pasa por ser la del compositor inglés más importante de todos los tiempos. Sus Funeral Sentences son un emocionante ejemplo de su dominio de la expresividad al servicio del texto. La presencia de los compositores alemanes está condensada en torno a la familia e influencia de los Bach, destacando el gran Johann Sebastian, considerado por muchos el mejor compositor de la Historia y cuya muerte (en 1750) marca el final escolástico del barroco. Podremos escuchar algunos de sus célebres motetes a doble coro junto a dos maravillosos ejemplos de familiares y colegas. arteSonado ofrece, a través de estas obras, un concierto de calidad lleno de páginas maestras que permiten al público sumergirse en la emoción de un tiempo litúrgico lleno de intensidad.